Lobos sin sed de sangre

Supongo que es porque nos hemos encontrados dos perros viejos, dos lobos hartos del olor de la sangre. Dos sabios por viejos que no por diablos, aunque él confiesa cuarenta y yo tres menos, no te creas. Sin embargo, algo me dice que hace veinte años, dos personas tan diametralmente opuestas hubieran acabado por palparse el hígado –hablo, al menos por mí-.

El caso es que otro de los indicadores de que uno se hace mayor, o viejo, según se mire, es que invierte los términos de la canción de Loquillo y prefiere discutir a pelear. No nos equivoquemos: el padre de Mi Comandanta Favorita es también fascista y hace muchos años que mantenía mis charlas con él… pero es otra cosa, no sé si me explico.

El caso es que Mariano, que así se llama el caballero, mientras tatuaba (precioso el diseño, por cierto) a Mi Coronela Favorita (esta aún sin enlace) me decía que es de derechas y añadía como todos los que lo son que no se avergüenza -¿por qué iba a avergonzarse?, ¿por el condenado qué dirán? ¿Es que es un pensamiento es un crimen, hoy por hoy? ¿Tan idiotas y revanchistas seguimos siendo?-.

Crecer no es malo

Tal posicionamiento político, más aún con el matiz de fascista (no recuerdo si usó este término, pero sí creo que nos lo dio a entender) habría sido suficiente hace un tiempo para iniciar, como poco, una muy agria discusión…

… Sin embargo, ha dado lugar a un intercambio de ideas, una charla distendida sobre lo humano, lo divino y lo televisable en el que, oye, hemos tenido más puntos de encuentro que de desencuentro.

Hablando se entiende la gente. Los políticos, no

Además, he recordado, y tengo que agradecérselo, un matiz que tengo que introducir en uno de mis artículos, escrito y publicado muy en caliente: la privatización de la Sanidad en España afecta a la gestión y no al servicio. Sigue pareciéndome aberrante, pero, con todo, es cierto que es un matiz muy necesario y que, entre tintas y agujas me recordó.

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El caso (que, para variar, me pierdo en ejemplos y digresiones) es que si dos mentalidades tan diferentes han sido capaces de dialogar y poner en común sus puntos de vista, aun sin haber llegado a muchos acuerdos, ¿por qué dos partidos de supuesto centro o de derecha e izquierda moderadas, encabezados por supuestos profesionales del debate, de la política y de buen rollo yupi-yupi sólo se ponen de acuerdo en subirse el sueldo y aun eso con diferencias en los porcentajes?

Perros con canas

No he sido, soy, ni pretendo ser ejemplo de nada más allá que de cinismo; ni creo que valga de modelo si no es de sonrisas torcidas o de la parte del “antes” de los productos de belleza, pero, mira, si Mariano y yo charlamos con calma sobre temas que hacen aullar y gruñirse mutuamente a quienes se les supone posiciones más cercanas, algo anda muy mal en nuestra clase política.

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Eso o es que los perros, en cuanto nos asoman las canas, preferimos, como mucho, ronronear, en lugar de enseñar unos dientes que la experiencia nos ha enseñado que no es productivo sacar. No lo sé. Ni pienso molestare en averiguarlo.

Tal vez, con una caña delante, lo hable uno de estos días con Mariano

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