Enfaditos

Lo que hoy he visto, me ha recordado a cuando, en la infancia, escribías con la derecha y ponías el brazo izquierdo sobre el papel para que nadie pudiera copiarte. Se trata de una polémica surgida entre dos blogs: “La cocina de Ilenia” y “Miss Cocina”. Ambos en distintos CMS y con extensiones que no voy a dar, ya que no me pagan por ello ni me sale de los punto com.

El caso es que la bloguera de la cocina de Ilenia recibía un mensaje de la otra, en un tono desabrido, exigiéndole que eliminara una foto de la bitácora, ya que era original de Miss Cocina. Hasta aquí, tonos aparte, lo entiendo.

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Foto: Flickr

Además, Miss Cocina acusaba a la otra de plagiarla… ¡Alto! Doy fe de que esta segunda persona saca sus recetas, casi literalmente, de revistas de los años ochenta-noventa. De este modo, si el programa antiplagio que usa la ofendida cocinera es mejor que el que yo uso (lo dudo) y ha visto su receta reflejada en el segundo, ha de saber que, ¡oh, casualidad! ¡O Fortuna! ¡O, la, la! Su receta se parece sospechosamente a la que otros han elaborado y escrito.

Palabrita del niño Jesús que no me invento nada

Pero voy más allá y cito textualmente lo que puede leerse en la portada de “Miss Cocina”:

“Sé que te gusta mi blog y lo tengo para compartir mis recetas ,.. [SIC] pero con una condición.. [SIC] que sea para uso personal y no comercial , mencionar [SIC] siempre de dónde lo has sacado . [SIC]

No quiero que mi blog sea enlazado a otras páginas , [SIC] no te doy permiso para ello . [SIC]

No copies mis fotos , [SIC] porque eso me demostrará que no quieres hacerla . [SIC] Utiliza el código del bloguero ,.. [SIC] respecta [SIC] mi trabajo cómo [SIC] yo puedo respectar [SIC] el tuyo , [SIC] gracias [SIC]”

(¿Me exigirá la mujer que borre también esto?)

Empezaré diciendo que esos “[SIC]” los he añadido yo mismo, que significan, en latín, “lo mismo” y que se usan en escritos para decir que la palabra o errata es literal, que el transcriptor no quita ni pone rey. Ni burrada.

No te lo presto porque es mío

Seguimos: no me gusta echar por tierra el trabajo de nadie, pero que nadie eche por tierra el de los demás. Por el hecho de no tener tiempo, medios o conocimientos, no debe apabullarse a nadie diciendo “eso es mío y no te lo dejo”.

Reclama la cocinera, cuyo nombre se menciona en la portada pero que no cito no sea que me demande y me saque hasta la plata de los empastes, que se utilice el código del bloguero, expresión para la que, entre comillas, sólo arroja Google veintiún resultados -veintidós en cuanto indexe este-, de los que veinte provienen de… ¿adivinas?… “Miss Cocina”.

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Foto: Nina Paley

En todo caso, ese código, de existir, ha de supeditarse, como cualquier otro, al de una ley superior. Y, salvo que los valores de hoy en día estén más subvertidos de lo que yo creo, está el hecho de ser personas, según lo cual hemos de apoyarnos, nos conozcamos o no.

Porque es de lo que trata todo esto, más allá de una polémica que no va dos pasos más lejos de donde surgió: de ser personas, de ayudarnos, de darnos mutuamente un empujón hacia arriba y dejarnos de enfaditos tontos por bobadas indignas de un niño de siete años.

Pero, claro, entendámoslo: la una la ha copiado la foto y la otra considera que la han plagiado. Y yo, encima, dándole importancia… ¡Qué tonto soy!

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