Hastío

Es tal el cansancio que siento a veces que creo que ya no me quedan fuerzas para indignarme, para decirle a determinados poderosos que, por poderosos que sean, el más sarnoso de los perros se comporta con mayor dignidad. Que una madre santa no lo libra de ser unos verdaderos y perfectos hijos de la peor de las putas.

Hoy he recibido noticias de uno de los casos que mencionaba en el artículo inaugural de este blog y me he sorprendido a mí mismo alcanzando cotas de cabreo que pensaba que no existían en un ser humano.

resizer

Es el caso del Señor P –a la buena gente vamos a mantenerla en el anonimato-, a quien se le quemó accidentalmente la casa. Después de más de cuatro décadas trabajando, la vida le había dejado al Señor P una casa modesta con unos pocos enseres más modestos aun, junto con una pensión de menos de 400 euros para vivir.

Cuando ardió la vivienda, los políticos locales se dejaron media suela de tanto correr. Pobrecito. Te vamos a ayudar. Verás como ni te enteras y tienes la casa como nueva antes de que te hayas afeitado tres veces.

Pero pasó el ruido y se fueron las televisiones. Como la vivienda es de protección oficial, ofrecida por el Gobierno de su comunidad, al cabo de dos meses le llega una carta diciendo que se le niega toda ayuda porque su situación no es de emergencia social. Ole sus cojones. Los del señor P, no: los del Gobierno regional.

El caso es que los esbirros de doña María Dolores de Cospedal –el anonimato, aquí, no vale- han visto que el Ayuntamiento le ha echado a una mano a la familia, ofreciéndole un trabajo a la señora S, esposa del señor P. Setecientos euros mensuales durante tres meses. Hala. Los han hecho ricos, así que ya pueden reconstruirse no el piso, sino un chalé en la sierra.

Cuando la asistente social llamó para pedir explicaciones, uno de los organismos le dijo que no podía ayudarlos con los muebles y electrodomésticos porque no estaban viviendo en su casa ahora mismo (¿y qué esperaban, que durmieran en el suelo entre paredes quemadas?) y el otro que, como la casa no estaba en alquiler ni existían escrituras de compra –para esto último faltaban un par de años-, no había ayuda.

Entretanto el Señor P y la señora S, alojándose en casa de su hija, P S, que por cierto está pendiente de ejecución hipotecaria a causa de una negligencia bancaria que un abogado, también negligente, no supo o no quiso demostrar.

¿Hay o no hay para mandarlos a todos a tomar por el culo?

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